Bien, este post y el próximo estarán dedicados a la limpieza del rostro. Quizá no damos tanta importancia a los productos de limpieza como a los de cuidado –hidratantes o mascarillas, por ejemplo – pero tienen la misma importancia que ellos. Supongo que estaréis hartas de oír/leer lo importante que es desmaquillar y limpiar muy bien el rostro. Por eso os quiero comentar mi experiencia reciente con diferentes productos de limpieza facial.
El post de hoy, como ya habéis visto, tratará de las aguas micelares. No sé si las habréis probado, pero seguramente hayáis oído hablar de ellas. Si no sabéis lo que son, podéis echar un ojo a
este post de Eva, La Colorópata, en el que lo explica muy bien. Resumiendo, las aguas micelares son un producto que de un tiempo a esta parte se ha hecho tremendamente famoso, por servir para limpiar el rostro de una manera eficaz pero delicada. Y os voy a contar mi experiencia con un par de estos productos.
Empezaré por el
agua micelar 3 tés de Yves Rocher, (click para ver la ficha del producto) que fue la primera que usé. Normalmente, no suelo llevarme buenas impresiones de esta marca, y este producto no fue una excepción, aunque al menos no estoy totalmente descontenta con ella.

(La foto está extraída de la página web de YvesRocher, enlazada arriba.)
La compré porque tenía una tremenda curiosidad por probar algún agua micelar, y vi que tenía una oferta de un 40 o 50% de descuento, no lo recuerdo ahora mismo. El caso es que salía por unos 6 euros, y de perdidos al río, la cogí.
Empecé a usarla como desmaquillante habitual. Yo no suelo usar base de maquillaje, si acaso polvos, y no siempre, por lo que mi cara no es muy difícil de desmaquillar, no necesito un desmaquillante potentísimo. Por eso, decidí usarla como limpiador y desmaquillante diario. ¡Mec! ¡Error! A los 10/15 días empezaron a aumentar el número de puntos negros y a salir algún que otro granito. Empecé a intentar descartar cosas, y gracias a Inma, de
BeautyVictim reparé en el agua micelar –quizá por mí misma no lo habría hecho, ¡me parecía algo tan inofensivo! – y la desplacé de mi rutina. Me puse una mascarilla de arcilla verde y comencé a utilizar un limpiador en gel de Vichy que tenía por casa, y después de un par de días o tres mi cara había mejorado un montón.
¿Cuál era el problema?
Pues que aunque este agua micelar – las hay de mejor calidad, claro – retire gran parte del maquillaje, puede no ser suficiente para eliminar toda la suciedad del rostro. Y en mi caso no lo era: necesito una limpiadora tradicional, en gel, espuma o similar. Ahora mismo la tengo parada, porque estoy usando la de Bioderma, de la que os hablaré a continuación, pero la usaré para refrescar la cara durante el día, o para retirar el grueso del maquillaje antes de lavarme la cara con mi limpiadora habitual.
Añadiré además que como desmaquillante de ojos no vale. No saca bien la máscara de pestañas, ni el delineador, y acaba irritando el párpado, que es una piel muy sensible. Además, si entra en el ojo escuece una barbaridad. Y es difícil que siendo una textura líquida que usas en el ojo no entre nunca nada.
También he de decir que si tenéis pensado adquirir este producto para desmaquillar vuestra piel de una manera más suave, os equivocáis: cuando el algodón sale limpio, usando el agua micelar de Yves Rocher, te has dado tantas pasadas por la cara que llega incluso a escocer.
La gastaré, pero no volveré a comprarla. Y definitivamente, por el precio habitual (11.90€) no la recomiendo, ni tampoco por el precio rebajado. No vale lo que cuesta, definitivamente. Es una sensación prácticamente generalizada con los productos Yves Rocher: no son caros, pero tampoco baratos, y siento que la calidad no va acorde al precio.
Pasemos pues al agua micelar Sebium H20 de Bioderma. Este producto me fue proporcionado gratuitamente, junto con otros de la línea Sebium para el acné adulto*, para probarlos y dar mi opinión. Y eso hago, dar mi opinión sincera.
Pues bien, escarmentada ya de la experiencia con el agua micelar de Yves Rocher, reservé este agua para retirar el grueso del maquillaje, o incluso para desmaquillar los ojos o labios con suavidad. También para limpiar la cara a mitad del día, aunque por la noche me la lavase más a fondo con una limpiadora. Desde mi experiencia no puedo recomendaros que utilicéis el agua micelar como único limpiador a no ser que uséis una de muy buena calidad, sobre todo si vuestra piel es desde normal a grasa. Pues bien, claramente el agua micelar de Bioderma le da 20 vueltas a la de Yves Rocher:
- Para retirar el maquillaje basta con utilizar un disco desmaquillante por las dos caras - en mi caso, llevando una BBCream - . Retira el maquillaje mucho mejor, y el algodón sale limpio mucho antes, por lo tanto, no hacen falta tantas pasadas y la piel se irrita mucho menos.
- Como desmaquillante de ojos también funciona mucho mejor. Si la utilizáis como un desmaquillante de ojos normal y corriente, humedeciendo un disco desmaquillante, y dejándolo sobre el párpado unos segundos antes de retirarlo, el maquillaje de ojos sale muy bien. A mí a veces me toca insistir un poco en las pestañas – no frotar, sino volver a humedecer un disco y repetir el proceso – o en el eyeliner, pero es algo normal. Con el agua micelar de Bioderma no he notado escozor en los ojos, aunque no puedo garantizar que no escueza, porque tampoco es que haya tenido ningún accidente de que me haya entrado mucha cantidad.
- Como producto para limpiar y refrescar el rostro, si habéis sudado un poco, habéis estado cocinando, o simplemente si os apetece sentir un poco de frescor en la cara, va genial: no deja la cara tirante, ni reseca, por lo que no hay necesidad de volver a reaplicar ningún producto hidratante, y se siente la piel bastante fresquita.
El precio aproximado de este producto está sobre los 15€, y está indicado sobre todo para pieles grasas y con tendencia acneica, especialmente para aquellas personas que sufran de acné tardío o persistente – acné adulto – ya que contiene un ingrediente activo que ayuda a prevenir los granitos y puntos negros (la patente Fluidactiv) y sulfato de zinc.
CONCLUSIÓN:
Definitivamente, me quedo con la de Bioderma. Cumple todas las funciones mucho mejor que la de Yves Rocher. Entre ambas no hay tanta diferencia de precio, y la de Bioderma es mucho mejor. En cuanto a cosas más “superficiales” que puedan decantar la balanza a una u a otra, como son el olor, y demás, oler, huelen prácticamente igual. Es un olor suave, nada pesado y que no permanece en la piel. Quizá es algo más notorio en la de Yves Rocher. Además he de decir que he sentido mucho más suave, más respetuosa con la piel, la de Bioderma. Pero también he de reconocer que, de momento, no voy a comprar de nuevo la de Bioderma, ni ninguna otra: para mí el agua micelar no es un producto imprescindible, y prefiero invertir el dinero que me gastaría en este producto en una limpiadora.
* Iré haciendo reviews del resto de productos de esta línea poco a poco, para no hacer un post enorme :)
Bueno, parece que al final el post me ha quedado larguito… ups! :S Contadme, ¿qué pensáis de las aguas micelares, las habéis probado? ¿Podéis recomendarme algún producto de Yves Rocher que merezca la pena? :P
¡Besos!