Con este post no quiero adoctrinar a nadie,
ni ridiculizar a nadie, ni censurar a nadie.
Solamente quiero compartir las cosas que he aprendido
en esta carrera de fondo que está siendo para mí
la pérdida de peso, que considero que en la mayor parte de los casos
consiste, simplemente, en aprender a comer bien.
Estamos a principios de año, y después de las fiestas navideñas. Lo que esto significa es que estamos en época de propósitos de Año Nuevo, de los cuales uno típico es empezar una dieta para perder peso.
Desde mi experiencia de algún que otro intento de pérdida de peso, y desde mi creencia en que he encontrado una buena manera de hacerlo (y fijaos que digo una, no la única) quiero compartir con vosotras algunos consejillos para que cumpláis ese propósito de una vez por todas, es decir: bajar de peso de una manera sana que os permita mantener vuestros logros.
¿Por qué digo esto? Porque sé que muchas estáis pensando, cuando pensáis en hacer dieta, estáis pensando en hacer una dieta UGA-UGA: Pechuga+ lechuga. Es decir: comer mucha verdura, pescados ligeros, carnes sin grasa y eliminar casi radicalmente las grasas de todo tipo y los hidratos. Claro, diréis que así se pierde peso. Puede, por supuesto. Pero...¿consideráis que podéis vivir toda la vida comiendo así? ¿Consideráis que esa es una manera SANA de comer? Inlcuir verdura y cosas light en una dieta, y sacar todo lo demás, no la hace sana. Pensad en esto un poco. Si hacéis una dieta de este tipo, en cuanto la dejéis - porque no se puede vivir así siempre- engordaréis, como poco, hasta llegar al mismo peso que teníais.
Así que bueno, si después de esto aún quedan ganas de seguir leyendo -ejem!jaja- voy a dar algunos consejillos que en mi opinión pueden ayudar a mantener una actitud diferente respecto a la pérdida de peso y a la alimentación, porque creo que eso es en ocasiones lo que falla.
*** No cambies radicalmente tu alimentación: no pases, de repente, a comer solo pescado, carnes sin grasa y verduritas. ¿Os acordáis de la pirámide alimentaria que nos enseñaron en el colegio? En ella tenían cabida todos los alimentos. Los hidratos de carbono son una parte importante de una dieta equilibrada, y eliminarlos de raíz no es lo conveniente.
Aquí entran tópicos como:
-el pan engorda. Claro. Si te comes media barra de pan con chorizo, engorda. Una barbaridad. Pero un trozo de pan de 50 gramos tiene menos calorias que un tazón de cereales integrales.
-en una dieta de adelgazamiento no caben el arroz ni la pasta. De eso nada. Tan poco sano es alimentarse a base de pasta, como sólo a base de carne, o de verduras.
Vamos, que ante todo hay que apostar por la VARIEDAD, por el equilibrio. Todos los días tenéis que tomar PROTEÍNAS -carne, pescado, huevos- entre las que es importante tomar 2 porciones de lácteos, HIDRATOS - pan, cereales, pasta, arroz,...- VITAMINAS - frutas y verduras, muy importantes, de verdad- y GRASAS. Sí, las grasas juegan también un papel importante en el adelgazamiento. Por eso es importante tomar 2 cucharadas soperas de aceite vegetal al día - es el más sano-, preferiblemente en crudo: en una ensalada, en una tostada en el desayuno....
*** No te saltes comidas. Algo probado y comprobado es que cuando ayunas durante mucho tiempo, la primera comida que pillas LA ARRASAS. Por eso, es preferible mantener un aporte continuado de nutrientes al cuerpo, de manera que no lleguemos a tener mucha hambre. Especialmente importante es el desayuno: es la primera comida del día, que rompe un ayuno de muchas horas. Aunque en España no hay una cultura como en otros países de tomar un desayuno muy fuerte, hay que tomar un desayuno completo: una porción de leche (café con leche, un yogur, ....), algo de hidratos (una tostada, cereales, ...) y una porción de fruta, y si son cítricos mejor, que parece ser que activan el metabolismo. Si además ponéis en la tostadita una cucharada de aceite de oliva, vamos, genial. ¡¡Hay que empezar el día con energía!!
*** Principio que cambió mi modo de ver la alimentación: no por comer menos se adelgaza más rápido. El cuerpo es muy sabio, y cuando, de repente, disminuímos bruscamente la cantidad de comida ingerida, entra en un estado de "hibernación" en el que reduce su consumo y convierte los nutrientes de los alimentos directamente en grasa, ya que piensa que estamos en un período de escasez. Por eso puede ser que os haya pasado que haciendo una dieta muy restrictiva, después de unas semanas, dejéis de bajar, e incluso engordéis (eso es muy frustrante!). Está claro que tarde o temprano, si comes muy muy poco, adelgazas: el cuerpo acaba consumiéndose a sí mismo. Pero si puedes adelgazar sin pasar hambre ¿por qué vas a torturarte? No se trata de comer poco, sino de comer bien.
***Olvidaos de la idea de que hay alimentos prohibidos. No dejes de comer nada. Simplemente come con sentido común. Yo como carne de cerdo, ternera, legumbres (muyyy importantes!) y hasta CHOCOLATE. Sí, sí. No puedes comerte tres bollicaos al día, pero un par de oncitas de chocolate no van a matarte. Puedes elegir las carnes más magras, pero tienes que saber que hay vida más allá de la pechuga de pollo y de pavo. Al final, esa sensación de que hay alimentos prohibidos lo que hace es despertar la ansiedad, las ganas de comer esos alimentos, y al final, acabas cayendo estrepitosamente y metiendo la pata hasta la ingle. Y también, al comer con menos variedad nos aburrimos y acabamos dejando la dieta. ¡Y eso no es lo que queremos!
*** ¡Muévete! Introduce algo de ejercicio en tu rutina diaria, pero como en la comida, no hay que hacer cambios radicales que no vayamos a ser capaces de mantener. Algo habitual es apuntarse al gimnasio y empezar una rutina que acabamos dejando por agotamiento. No hay que hacer nada especial para hacer deporte. Vale con media hora de ejercicio al día: sal a dar un paseo con amigas, o con tu pareja. Baila, a lo loco, en casa. Sal a correr. Limpia la casa con mucha energía. Sube escaleras. Muévete en bici por la ciudad. Ve a nadar de vez en cuando. Yo, particularmente, lo que hago es bailar, moverme por casa, y caminar, sobre todo, caminar. Me habituo a mover el cuerpo dentro de mi rutina, sin tener que buscar dedicar parte de mi tiempo libre- que ya es poco - especialmente a hacer ejercicio. Pero sobre todo, lo que funciona, es coger a alguna otra amiga que se haya propuesto perder peso, y salir por la tarde, por la noche, cómodas, a dar un paseito de una horita, a paso ligerito, mientras se charla. De verdad, se hace muy ameno y entretenido.
*** ¡Motívate! Busca en tu armario, y encuentra ese pantalón que tanto te gustaba y que ahora te queda prieto o no te acaba de cerrar. Proponte entrar en él. Sé prudente, y no tengas prisa: escoge una meta accesible. Vamos, algo que te motive, no que te frustre. ¡Verás qué subidón ver que ese pantalón, o ese vestido, te vuelve a ir bien!
*** Cuidado con los alimentos light o integrales. Muchas veces tenemos la tentación de cambiar todos los alimentos ordinarios que tomamos por alimentos light: galletas integrales, dulces light, ... Esto muchas veces es una estrategia de venta, ni más ni menos. He visto en primera persona, comprobando los valores nutricionales, que era más sano tomar un tazón de cereales FROSTIES (copos con azúcar) que de cereales integrales de una determinada marca. O que me resultaba más sano tomarme 3 galletas maría, de toda la vida, que 3 galletas integrales. ¿Por qué es esto? Porque los fabricantes de productos light o integrales, a veces añaden al producto integral un montón de grasas (saturadas además!) para proporcionar un sabor agradable (es que la fibra no es lo más sabroso del mundo, eso ya se sabe). Otras veces, marcan un producto como bajo en grasa (y efectivamente, puede que lo sea) pero sin embargo, se trata de un producto saturado de azúcares. Otras veces es un producto bajo en azúcares, pero es pura grasa saturada. En fin, lo que os vengo a decir es que echéis un ojo a los valores nutricionales, y que, si te has de comer un tazón de cereales, casi que sale más a cuenta tomarte un tazón de copos de trigo normales que de cereales integrales. O si te vas a tomar 3 galletas en el desayuno, compensa más tomarte 3 galletas maría que 3 galletas integrales. ¡Hay que tener cuidado con lo que comemos!
***Evita los platos precocinados, suelen contener también muchas grasas saturadas, sal, etcétera. Aunque no seas muy devota de la cocina, como es mi caso, saca un poco de tiempo y cocina tu misma. Utiliza la cantidad necesaria de aceite, de sal, adereza con verduras, con tus condimentos favoritos. Además, así estarás segura de lo que estás comiendo. Procura ser creativa. Cuando intentas adelgazar, no todo tiene que ser a la plancha y cocido. Se pueden comer fritos -controlando la cantidad de aceite-, platos al horno, guisos, .... Hay multitud de recetas bajas en calorías que están REQUETERICAS, os lo puedo asegurar. Y también hay trucos, como el de las croquetas al horno: me gustan más que fritas. Están crujientes, calentitas, cremosas, y sin esa sensación aceitosa que no me gusta nada. ¡Y con mucha menos grasa!
*** Ante todo, ten paciencia, no te frustres con un mal resultado. Puede que una semana la báscula no te diga lo que quieres, pero el cuerpo no siempre funciona como esperas: retención de líquidos, ciclo menstrual, estreñimiento, ... influyen en las cifras de la báscula. Tampoco tengas prisa: no puedes pretender perder kilos cogidos durante mucho tiempo en un abrir y cerrar de ojos. Puede que una semana bajes 300 gramos, 100, o que engordes incluso. Que eso no te haga dejar de hacer las cosas bien. ¡Ya será mejor la próxima semana! Subconsejo: no te obsesiones con la báscula. Pésate como mucho una vez a la semana. Ser un esclavo de la báscula puede ser el principio de cosas que no queremos.
En fin, mi consejo, básicamente es que no hagáis locuras. Que penséis si las conductas que estáis adoptando las podréis mantener -honestamente- y que no olvidéis que la clave para adelgazar no es comer poco, sino comer bien.
Espero que estos consejillos os hayan hecho pensar, y revisar la actitud que tenéis respecto a la alimentación y la pérdida de peso. Si queremos evitar los efectos rebote, lo que hay que hacer es comer sano SIEMPRE, por supuesto, sin dejar de disfrutar de los pequeños placeres que nos pueda proporcionar la comida.
Un beso enorme.

